jueves, 6 de noviembre de 2014

LAS GRABACIONES DE MANOLO OTERO EN DISCOS EMI









A continuación comparto los detalles biográficos de Manolo Otero que aparecen en el folleto contenido en este álbum lanzado en el 2000 por Rama Lama Music. Disfruten conociendo un poco más sobre la vida y trayectoria de Manolo.












Y haciendo clic en los títulos de las canciones podrás escucharlas:

CD 1:


CD 2:

03. Aún
04. Mimí
06. Sin ti







martes, 22 de julio de 2014

CELESTE FERREIRA, ÚLTIMA COMPAÑERA DE MANOLO OTERO



Esta entrada es para quienes desean saber más sobre la mujer que compartió junto a Manolo Otero los últimos años de vida de este gran artista. Información tomada de: 


Descripción general Celeste Ferreira 

Anterior: 

*Manager de Manolo Otero
*Gerente de Comunicaciones y Promociones en el Hotel Transamérica 
*Gerente de Comunicaciones en la Companhia Gerbur De Hotelaria
*Recepcionista bilingüe de la Secretaria Dos Negócios De Esportes E Turismo Do Estado De São Paulo

Formación Académica:

*Comunicación social - Facultad Alcántara Machado (1978) 
*Faculdade Objetivo
*Colegio Objetivo
*Colegio Emillie de Villeneuve


Acerca de Celeste Ferreira: 

La siguiente es una presentación a través de una carta. En ella ofrezco una breve información de algunos de mis logros personales y profesionales: 

Mi nombre es mi marca: Celeste Ferreira, nacida en la ciudad que me llevó a pensar en grande, Sao Paulo. 

Pude tener la dicha de haber nacido en el año 1955, pude experimentar las épocas y los acontecimientos increíbles de todo el mundo y del Brasil; amplié considerablemente mi madurez y mi visión local y global, gracias a los importantísimos movimientos en los campos de la política, las artes, profesionales y sociales. Por lo tanto, puedo decir con firmeza que aquellas fuerzas me hicieron más centrada, dinámica, ecléctica, comunicativa, sincera, más humanista, optimista y espiritual. 

Esta preparación íntima facilitó mi rendimiento al tomar algunos cursos en universidades estadounidenses, trabajando como recepcionista bilingüe, asesora presidencial, gerente de Comunicaciones / Relaciones Públicas en el sector hotelero y manager del cantante español Manolo Otero. Con estas actividades profesionales viajé por el mundo (Asia, América y Europa), siendo cabeza de los principales eventos empresariales y gubernamentales. 

Por mi condición de viuda, tengo disponibilidad para viajes de larga o corta duración, nacionales o internacionales. 


Experiencia de Celeste Ferreira 

1. Manager de Manolo Otero:
Desde enero 1996 hasta junio 2011 (15 años 6 meses) entre América y Europa.

* Coordinación, programación y operación de la agenda de Manolo Otero a nivel nacional e internacional. 
* Producción de material de difusión. 
* Programación de programas de televisión 
* Productor Ejecutivo y Coordinador General de CDs: 
Boleros 
Mis canciones italiano 
Mis Boleros 
Ayer, Hoy y Siempre 
Amigos 
* La coordinación general del espectáculo "Mis Boleros 2001 '- Tom Brasil - SP 
* En general, la coordinación del proyecto "Recuerdos" 
* La coordinación general del DVD "Recuerdos" 
* La realización del libro "Manolo Otero, por Manolo" conjuntamente con el escritor Nilton Bustamante. 

2. Director de Comunicaciones y Promociones:

*Hotel Transamérica 
De agosto de 1991 a noviembre de 1995 (4 años 4 meses) 

*Gerente de Comunicaciones:
Empresa Gerbur De Hospitalidad 
De agosto 1982 a diciembre de 1989 (7 años 5 meses) Sao Paulo 

*Recepcionista Bilingüe:
Departamento de Turismo de Negocios de Deportes y el Estado de São Paulo 
De agosto 1976 a diciembre 1979 (3 años 5 meses) 



martes, 17 de junio de 2014

LA AMISTAD DE MANOLO OTERO Y JOSÉ MANUEL CASALDERREY





Aquí sólo hago mención a los párrafos donde se menciona a Manolo Otero:

Corría la cachaça por las gargantas y por el aire lo hacía el olor procedente de los puestos donde las mujeres elaboraban los acarajés sobre el aceite hirviendo. Y en esto llegó José Manuel Casalderrey Áspera. Tal cosa aconteció el primer día de enero del año 1962.

No había tenido tiempo para deshacer su equipaje. Como casi todos los bahianos, este vilagarciano de 19 años también salió a la calle, para regresar de inmediato a la vivienda de su tío, situada en Baixo Bonfim, a unos 200 metros del escenario de la fiesta. Cogió la armónica y decidió participar en el jolgorio.

En los días de color azul también se hicieron presentes las tardes de juegos en la plaza de Ravella. En una de ellas conoció a Manolín.

Aquel recién llegado peleaba mejor que nadie y se ponía al frente de la pandilla cuando se enfrentaban a las de los barrios de Os Duráns o Marxión. «Tenía siete años, yo fui a su Primera Comunión y él vino a la mía», indica.

Una semana de navegación finalizó en Salvador de Bahía, donde lo estaba esperando su tío. Trabajó en una tienda de electrodomésticos y probó suerte con una fábrica de calzado, pero decidió que aquel no era su destino y se fue hacia el sur cuando no habían pasado dos años.

En Sao Paulo comenzó como ayudante en un bufete de abogados y acabó estudiando la carrera. Eran frecuentes sus viajes a Ubatuba para practicar la caza submarina. Cansado de las diez horas de desplazamiento que suponía todos los fines de semana, instaló su despacho en esta ciudad, esparcida en un litoral de 100 kilómetros de longitud.

Habían transcurrido 25 años desde su marcha cuando regresó por primera vez a Vilagarcía. «¿No te acuerdas de un amigo del jardín que se llamaba Manolín?», le preguntaron antes de explicarle que había saltado a la fama con el nombre artístico de Manolo Otero. No tenía ni idea.

A su vuelta le faltó tiempo para encender la televisión y encontrárselo. Era el protagonista de un programa. Llamó por teléfono y se produjo el reencuentro con una estrella fugaz de la música que había saltado a la fama con canciones tan seductoras como ‘Todo el tiempo del mundo’ y probó suerte en el cine con películas como ‘Juicio de faldas’, además de haber sido el galán de la compañía de teatro de José Tamayo.

Ya se había separado de su primera mujer, María José Cantudo, y en su biografía figuraba la participación en el Festival de Benidorm del año 1968.

Las langostas que capturaban José Manuel y su esposa, Ame, fueron el menú de la primera comida que compartieron en Brasil. Manolo Otero se convirtió en huésped asiduo de su vivienda hasta que compró una casa unos o 400 kilómetros de Ubatuba, donde falleció el día 1 de junio, víctima de un cáncer, con 68 años.

El jardín de Ravella es el lugar en el que conoció a Manolín y es también el escenario en el que se encontraba una tarde cuando pasó un chaval del que no recuerda su nombre. «Estaba jugando con un trompo de boj. Me llamó la atención su armónica y a él, mi trompo. Me preguntó cuánto quería por él, le respondí que se lo cambiaba por la armónica. Y al momento». Así empezó la historia.





viernes, 18 de abril de 2014

EDGARD HOZZMAN, PERIODISTA COLOMBIANO, HABLA SOBRE MANOLO OTERO


Una corta reseña sobre la experiencia de este reconocido periodista al conocer a nuestro querido Manolo.

Tomado de: 
http://www.eje21.com.co/farndula-secciones-52/35594-pantalla-y-dial.html


En 1976, conocí a Manolo Otero. Había venido en plan promocional, acompañado de Manolo de la Calva y el mejor grupo de base que he escuchado y visto. Su visita coincidió con la de Julio Iglesias. Esa noche en la suite Nariño nos reunimos, Julio, titular de la suite, Ramón Arcusa quien venía en la delegación de Julio, Manolo de la Calva y Manolo Otero, dueño de una personalidad descomplicada, sin aires de estrella. En 1978, lo acompañé en una gira nacional eran los años en los que el salía con la ex reina chocoana, Nohora Perfecta Pereiro.

Ese año nos gozamos la feria de Cali de comienzo a fin. Manolo cuando de rumbear se hablaba era el primero en contestar lista, buena copa y fumador de respeto. Por sugerencia mía grabó Puentes sobre aguas turbulentas  y María no más. De la gran trilogía de cantantes de EMI, de los setenta, Miguel Gallardo – Manolo Otero y Lorenzo Santamaría, han muerto dos , Miguel y Manolo, Lorenzo continúa trabajando al lado de Juan Erasmo Mochi. Manolo a finales de los setenta y comienzos de los ochenta , estuvo muy conectado con Colombia. Se casó con una bella colombiana la Reina de Reinas, Edith Cano. Nuestro país fue el que más visito a este lado del Atlántico y el que más recorrió en tures artísticos, fue un artista residente en la generación de los setenta y ochenta. 


lunes, 31 de marzo de 2014

domingo, 23 de febrero de 2014

MANOLO OTERO EN MÉXICO (1981 Y 1982)



Las siguientes son presentaciones de Manolo Otero en el programa Siempre En Domingo, conducido por Raúl Velasco, apróximadamente de los años 1981 y 1982. Disfrútenlos quienes aún no los han visto.






viernes, 24 de enero de 2014

MANOLO OTERO EN "LADY MARIPOSA" (1980)



La actriz Yolanda Farr relata su experiencia con Manolo Otero durante la realización de esta obra:

Tomado de: http://yolandafarr.blogspot.com/2013/09


UNA ENREVESADA HISTORIA DE DESAFUEROS


Desde el momento en que Víctor Andrés Catena puso en mis manos el libreto de Lady Mariposa, del escritor novel Víctor Fernández Antuña, advertí que era una comedia de humor negro llena de posibilidades. Tres únicos personajes, ambientación lujosa y una trama inusual y atrevida. Tan solo necesitaba un somero “peinado” e impregnarla de un ritmo y un aroma de alta comedia. Así que, en el mezzanine del teatro Fígaro, ante una mesa de trabajo, Catena y yo nos dedicamos durante días a redondear algunas escenas, limar un poco los diálogos y trasladar la acción al Londres del momento. Por supuesto con el beneplácito del autor. Los tres personajes, supuestos arquetipos, eran el marido, su mujer y el amante de ella. Y digo supuestos por que la trama estaba llena de retruécanos. El argumento, a primera vista, era este; un maduro y sofisticado lord inglés, (Pastor Serrador) utilizaba a su bella esposa (Yolanda Farr) para atraer a jóvenes incautos que debían acabar sirviendo de alimento para la libido homosexual del marido. (El joven, en este caso sería Manolo Otero).

Esto ya de por sí era bastante atrevido de cara a  la mojigatería que aún reinaba en España. Pero, a medida que se  desarrollaba la acción, la cosa se  iba complicando; el lord resultaba ser un asesino contumaz, la esposa una transexual y la supuesta víctima ocasional, un experimentado chulo cuyo modus vivendi era el robo y el chantaje. Como supondréis, con estos personajes la historia llegaba a enredarse  endiabladamente  y el final resultaba sorprendente y amoral.

Desde el comienzo de los ensayos el trío de actores nos convertimos en cómplices de aquella enrevesada trama que tanto nos divertía.   Catena, el infravalorado y cultísimo director al cual nunca me cansaré de alabar,  nos dio carta blanca en la construcción de nuestros tipos, con lo que constantemente surgían nuevos gags que enriquecían la obra. Realmente estábamos entusiasmados con “poner sobre las tablas” algo novedoso y polémico.


Pastor Serrador era un actor estupendo. Su curriculum, amplio y exitoso, abarcaba desde los clásicos hasta los vodeviles, pasando por el cine y la televisión. Un auténtico caballero en la vida real, el rol del lord inglés le sentaba como un traje hecho a medida.

Manolo Otero era un chico encantador. A principio de los 70, antes de que viajara hacia América y allí afianzara su carrera de cantante, nos habíamos tratado con frecuencia, sobre todo en aquella cafetería de Televisión Española a la que los artistas acudíamos con la finalidad de “pescar” algún contrato. Disfrutábamos de una afectuosa relación que, cuando coincidíamos en un trabajo, como durante el rodaje, en el año 76, de la película El libro del buen amor,  se reavivaba y fortalecía.

Casado con María José Cantudo en el 73, el divorcio llegó en el 78. Tras esa separación, mi Jesús y yo intentamos varias veces consolarle mientras lloraba como un niño porque su ex le amenazaba con no dejarle ver al hijo de ambos, Manuel. Aquel fue un divorcio tormentoso del que la sosita andaluza salió, para sorpresa de todos, convertida en una vedette de revista; y Otero, el admirado galán y cantante, hecho un trapo, destrozado y buscando una nueva vida en una ciudad de Miami que le acogió con cariño, abriéndole de inmediato las puertas a un merecido prestigio.

La cuestión es que, en uno de los frecuentes viajes que hacía a España con la intención de ver a su adorado hijo, le ofrecieron Lady Mariposa y, al decirle quiénes serían sus compañeros, no dudó en aceptar entusiasmado.


A pesar de las estupendas críticas, de lo poco corriente del tema, de la prestancia de los dos galanes, de la impecable dirección, de mi éxito personal de cara a la prensa y del reverdecer de mis laureles entre mis “ahijados” gays, (recordad que el año anterior había sido nombrada, entre grandes  alharacas, “Madrina de los Homosexuales”), en escasas ocasiones logramos tener un aforo decente. Aquello nos deprimía. ¡Tanto esfuerzo personal y tanto dinero invertido en el montaje para tan poco aprecio! Pero no podíamos ni sospechar que nuestra natural desilusión, a los dos meses del estreno, se iba a convertir en auténtica indignación.

A la hora de montar un espectáculo el “empresario de compañía” debe ponerse en contacto y llegar a un acuerdo económico con un “empresario de paredes”. Este último suele ser el dueño del teatro o el inquilino fijo y el acuerdo varía entre un tanto por ciento de las entradas o un alquiler semanal, generalmente desorbitado. También el tanto por ciento fluctúa. Según el prestigio de la compañía y la buena voluntad del “empresario de paredes”, este suele oscilar entre el leonino setenta por ciento para el teatro hasta bajar al cincuenta, es decir, a partes iguales con la compañía. Sin duda el reparto no es justo pues una producción debe amortizar grandes gastos de montaje y cubrir los sueldos de cada día.  Y no solo los de los actores. También está el equipo técnico, sonidista, iluminador, regidor, muchas veces maquinista y hasta sastra. En cambio los gastos del local se limitan al de la electricidad y a las miserables pagas que reciben los acomodadores y la persona que se ocupa de la taquilla.

Si la obra va bien no hay grandes problemas pues entra dinero para todos. Pero cuando el veleidoso público parece ponerse de acuerdo para no acudir, surgen los graves problemas. El empresario de compañía no tiene dinero para pagar a su equipo y el de paredes considera que, teniendo en cuenta la poca entrada diaria, no está ganando lo suficiente. Y, según nos enteramos más tarde, esa fue  la causa del drama que nos tocó vivir a mediados de febrero de 1981.


Pastor, Manolo y yo solíamos reunirnos para tomar un café antes de dirigirnos a nuestro “centro de trabajo”. Una tarde, al acercarnos al edificio, notamos que las luces interiores y las de las carteleras estaban apagadas. Sorprendidos nos abalanzamos hacia la taquilla buscando un cartel que indicara al público lo que sucedía, temiendo enterarnos de que alguna catástrofe dentro del teatro impedía su apertura, algo muy grave de lo que, incomprensiblemente, no habíamos sido informados. Pero no encontramos ni aviso puesto en la ventanilla  ni señal de ser viviente alguno tras los cristales. Aturdidos nos dirigimos a la puerta de actores y comenzamos a golpearla intentando que alguien nos explicara por qué tres actores se encontraban en la calle, a la hora de la función, imposibilitados de entrar al local. Pero nadie respondió.

De pronto nos dimos cuenta de que la cosa podía tener graves consecuencias para nosotros. Estando aún vigente la Ley de Alteración del Orden Público, según la cual la suspensión de un acto debía ser notificada a la policía con un día de anticipación, bajo pena de multa y hasta encarcelamiento, decidimos llamar a un notario para  que levantara acta de que los actores estábamos presentes pero sin forma de acceder al interior del teatro para realizar nuestra labor.


Aquella fue la situación más desconcertante a la que me he enfrentado en la vida. El público que iba llegando nos rodeaba pidiéndonos una explicación que ni remotamente podíamos darle. La noche se fue cerrando sobre tres figuras encogidas de frio y asombro, sobre tres cerebros cuyos engranajes parecían chirriar a causa de lo desordenado y ya furioso de los pensamientos. Y allí nos mantuvimos hasta que se presentó la policía y pudimos poner la correspondiente denuncia.

Era ya madrugada cuando nos fuimos a nuestras respectivas casas. Durante dos días continuamos acudiendo al teatro a la hora del trabajo, en compañía de Fernández Antuña, el autor, de Catena y de un abogado amigo, por si las moscas. Dos días en los cuales ni Julio Matías, el dueño del teatro y directo responsable de lo que nos ocurría, ni nuestro empresario, al que ni siquiera conocíamos personalmente, tuvieron la cortesía de presentase y darnos una justa explicación. Se nos ocurrió la idea de hacer “una sentada” para lo cual conectamos con algunos de esos compañeros tan “contestatarios” a los que, tiempo atrás, habíamos apoyado durante la huelga de actores, jugándonos el tipo. Pero nadie se dignó aparecer ni por las cercanías del teatro. ¿Dónde estaba la tan cacareada solidaridad del gremio? Ante lo humillante de la situación, los tres actores nos pusimos de acuerdo en no involucrar a la prensa. No queríamos ver nuestros nombres envueltos en un escándalo público. Cuando algún amigo periodista llamaba para informarse sobre por qué el Fígaro estaba cerrado le decíamos simplemente que la compañía se había disuelto “por motivos de compromisos anteriores”. Al tercer día por fin encontramos la puerta de actores abierta y, como ladrones en nuestra propia casa, entramos en los camerinos y recogimos nuestros efectos personales. Al pasar por el escenario y ver el decorado casi desmontado, los hermosos ventanales arrancados  sin misericordia,  los negros agujeros de tristeza que su ausencia dejaba sobre las paredes, los muebles yaciendo en una esquina desmañadamente, como niños huérfanos y abandonados tras el paso de un tifón, mi corazón se estremeció.




Para finalizar esta larga historia os diré que, como es comprensible, la compañía realmente se disolvió. Otero volvió a las Américas, Pastor puso una demanda judicial contra Julio Matías que, bastante tiempo más tarde, a causa de la consabida lentitud de la ley, para general sorpresa fue desestimada, y yo decidí que, sin darle más vueltas,  almacenaría el suceso en mi baúl de las malas experiencias. Pero eso sí, enriquecida  con el aprendizaje. Habían quedado patentes tres cosas; la falta de solidaridad que reinaba en esa profesión mía tan necesitada de ella, la incomprensible  carencia de rigor  de la justicia española y sobre todo la ausencia total de ética y consideración del “señor empresario de paredes” Julio Matías que, sin una palabra de aviso para los actores, sin una explicación, había tomado la drástica decisión de dejarnos literalmente en la calle. En cuanto a nuestro improvisado empresario de compañía, una de esas despistadas estrellas fugaces que a menudo pasan por esta profesión, salió de su primera experiencia teatral como gato escaldado y  nunca más se supo de él.

Pero ni por asomo aquello era lo peor que ese mes de febrero de 1981 nos tenía deparado. Tan solo unos días más tarde ocurría algo que pondría a España y a su frágil proceso de democratización al borde del abismo.






lunes, 13 de enero de 2014

VIDEOCLIPS DE MANOLO OTERO



Los mejores videos de Manolo Otero en el canal de youtube "Manolo Otero Oficial". Aquí una selección de videoclips, donde fue uno de los artistas pioneros en usar este tipo de videos para promocionar canciones.


























sábado, 11 de enero de 2014

FELIPE ÁVILA, MUSICO DE MANOLO OTERO, HABLA DE SU AMISTAD CON EL ARTISTA


Tomado de: http://www.granjaviana.com.br/coluna.asp?col=363&coluna=363&cn=33&scn=37

Escrito aproximadamente en el 2008 por Felipe Ávila    

<<Es con gran afecto y admiración que escribo sobre Manolo Otero, cantante español que ahora vive en Brasil, e intérprete de varios éxitos de la música romántica y boleros como "Champagne", "Solamente Una Vez ", " Piel Canela ", " Para Ti" , entre otros. 

Tuve la oportunidad de empezar a trabajar con Manolo Otero en 1988. Acababa de llegar de una gira con la cantante Cláudia y el flautista Altamiro Carrilho, regresando de México y de Cuba, y al día siguiente me embarqué hacia el noreste, por una temporada de 25 días de shows con Manolo Otero y la banda. A partir de ahí, seguirían 8 años más de trabajo en todo el Brasil y los países de América del Sur. En aquella época, hicimos un promedio de 110 espectáculos al año.

Manolo siempre decía una cosa, que sólo pude comprender después, con el tiempo: "Tenemos que tener un equipo que, independientemente de ser el mejor, tendrá siempre voluntad, alegría y respeto para trabajar, ya que pasamos más tiempo juntos que con nuestras propias familias." Nuestra rutina era de aeropuertos, carreteras, hoteles y teatros ... Un día despertaba y en Acre y dormía en Porto Alegre...

Después, me prefeccioné en el juego de ajedrez con él, un verdadero maestro. Él decía: "En muchas situaciones en la vida, te darás cuenta de que las estrategias de este juego te serán útiles." Es verdad.
Manolo Otero no es el mejor cantante del mundo. El mejor no existe. Pero sin duda es uno de los más grandes profesionales de esta área con quien tuve el placer de convivir .

Él siempre estuvo presente en las pruebas de sonido. Revisaba todo para que pudiésemos hacer lo mejor. Siempre exigía las mismas condiciones de transporte, alimentación y hospedaje para todos los miembros del equipo, y no éramos pocos .

Muy carismático. Incluso estando con gripe o cansado, recibía después de los shows con cuidado y atención a esa enorme cola de fans que estaban detrás de una foto o un autógrafo.

Los conciertos también los ofrecíamos en lugares muy distantes del país, y recuerdo que después de horas de vuelo , llegamos a viajar juntos en un "Kombi " cuando era lo mejor que el contratista del show podía ofrecer.

Fueron muchos lugares hermosos, muchas personas que conocí, diferentes teatros donde trabajé. Vi muchas situaciones locas, y viví y escuché historias inolvidables.

En 1996, seguí otros caminos en el mundo de la música. Diez años tendrían que pasar para vernos nuevamente. Perdimos contacto.

Aprendí varias cosas de la vida y de la profesión a través de la experiencia de Manolo -Fue una escuela para mí, hizo parte de mi vida y cada vez que puedo, trato de transmitirla. Manolo Otero es una persona muy educada, y también un tipo muy divertido.

Hace unos meses, a través de la internet me encontré con su sitio web, y las cosas curiosas que podría estar haciendo con gran nostalgia y, por supuesto, le envié un correo electrónico a él. Para mi sorpresa, me respondió al día siguiente. Organizamos un almuerzo en mi casa, muy fresco y delicioso. Vi a Celeste, su mujer y compañera, y a doña Amelia, madre de Manolo; una encantadora señora que yo no conocía y que ahora tengo el agrado de conocer.
Y después de ese reencuentro, al mes siguiente allí estaba yo de nuevo, tocando para él en un show que hicimos en Jundiaí.

Quiero hacer hincapié en que en este espectáculo, Manolo Otero renunció a sus honorarios , a favor de una asociación que se ocupa de los niños con diabetes.

AH ! En el juego de ajedrez aquí en casa con Manolo, conseguí un empate milagroso.
Para los que no saben, Manolo Otero es rockeiro corazón y uno de sus más grandes ídolos es Elvis Presley.
Pero para el público en general , siempre será el rey de las canciones de amor, de boleros, y todo un galán.>>

Felipe Avila es músico profesional desde hace más de 30 años  (guitarra eléctrica y acústica) y se dedica a hacer y enseñar música con arte y calidad.

Sitio: www.felipeavila.com
Email: felipe@felipeavila.com