viernes, 18 de enero de 2013

EL RECUERDO DE MANOLO OTERO EN POPAYÁN (2004)


EL ESPAÑOL MANOLO OTERO EN LA CIUDAD BLANCA



Con quince días de anticipación a su concierto, Manolo Otero llegó a Popayán, una de las ciudades que más recuerda con cariño, durante su trayectoría artística.

Un cantante que por varias décadas ha conquistado a públicos de los cinco continentes, su más reciente gira en Colombia empieza en Popayán, privilegio para los payaneses, público que considera como culto y conocedor de la cultura.

El próximo 8 de julio espera que su concierto sea más un encuentro de amigos. Estuvimos con Manolo Otero, más que en una entrevista en un diálogo sincero y una charla amena.

- ¿Qué países ha visitado durante ésta su última gira?

- Empecé en Estados Unidos, en Nueva York, en Miami, Las Vegas y Los Angeles; luego en Brasil, posteriormente en Ecuador, de allí llegue a este país y me recibió Popayán, para ofrecer varios conciertos en Colombia. El 20 de julio voy a España y luego regreso a Brasil, ese es mi itinerario.

- ¿Por qué Popayán como la ciudad que abre su gira en Colombia?

- Porque a mí me encanta Popayán, me gusta mucho esta ciudad, es maravillosa. Los edificios me recuerdan al sur de España, se conserva muy bien.Yo estuve antes y después del terremoto, creí que había quedado muy mal, y hace dos años la vi maravillosa. Como tengo amigos aquí decidí quedarme unos días saboreando la ciudad y caminando por sus calles.

- ¿Qué tiene de especial el público de Popayán?

- Es inteligente y tiene buen gusto, porque saben muchas cosas. Es una de las ciudades en donde por metro cuadrado la gente tiene mucha cultura, les gusta mucho el arte, no sólo la música, todo lo que sea arte, pintura, arquitectura. En una sola frase en Popayán me siento como pez en el agua.

- ¿Qué le brindará a los payaneses en su espectáculo del 8 de Julio?

- Aparte de las canciones tradicionales, que yo se que indudablemente me van a pedir, hay algunas novedades, unas canciones que he estado grabando en los últimos años, espero que les guste al público. Hay suficientes sorpresas para satisfacer al público, lógicamente estarán presentes las canciones de siempre como "Bella Mujer", "Vuelvo a ti", "Te he querido tanto", en fin un montón de cosas que hacen de este concierto una velada especial.

- ¿Qué le dice a los nuevos talentos, en este momento de su carrera profesional?

- No todos son talentos y no todos son nuevos. A mi me costó mucho trabajo, pero cuando comencé los éxitos por la radio no los hacía la emisora sino el público que los pedía; esto ha variado mucho, por que ahora las multinacionales colocan un montón de gente y encima pagan dinero para que los pongan 5 veces al día.Ya el público tiene que tragarse por la radio lo que les ponen y no lo que les gusta.

Los nuevos talentos tienen que ser originales, por que siempre se tiende a imitar, lo mejor es tener un estilo propio e imponerlo, luego se puede triunfar o no, el éxito no es un contrato y nadie te asegura que lo vas a tener.

- ¿Cómo se define en este momento de su vida profesional y privada?

- Cuando yo empecé, cantaba en coliseos y en lugares donde se reunían multitudes, las chicas gritaban y ni me dejaban cantar, ahora tengo la madurez para poder salir a un escenario y poder cantar a gusto y la gente escucha sin histeria, pero si con pasión. Y eso para mi es una prueba que me dice que lo que hecho durante años, ha hecho que la gente no me olvide y me recuerde cada día más.

Simplemente les di todo lo bueno que tenía en el momento, el profesionalismo, buenos arreglos y el contacto directo con la gente.

- ¿Cuál es la invitación que le hace a los payaneses para que asistan a su concierto el próximo 8 de Julio en el Teatro Municipal?

- Los payaneses son conocidos por su buen gusto y por su inteligencia, en todos los niveles artísticos, entonces los invito para que nos juntemos todos y crear una especie de clima fantástico, para que nos olvidemos de los problemas y que ambos recordemos muchas cosas, es una reunión de amigos.


Fuente: prensa@ciudadblanca.com
Fecha: 1-Julio-2004

miércoles, 9 de enero de 2013

EL RECUERDO DE MANOLO OTERO EN GUAYAQUIL


CANTANTE ESPAÑOL HABLA DE SU VIDA Y DE LO QUE LE LLENA

Le gusta cantar, pero no oír sus canciones fuera del escenario a menos que deba repasar la letra. Ama los animales y su gran pasión es leer.

Al cantautor español Manolo Otero (60 años) es poco lo que le gusta de la vida: los animales, la lectura, presentarse en público y ver que la gente lo recuerda, pese a que han pasado 33 años desde que saltó a la fama con su éxito Todo el tiempo del mundo, que a punta de palabras declamaba casi con desesperación el amor y la pasión que entre sábanas vivió con su amada.

Entre lo que no le apetece, como él dice, está ver televisión, oír radio o escuchar sus canciones. Solo lo hace (sus temas) cuando tiene que recordar la letra de alguna para después interpretarla. “Grabarlas es una pesadez y también luego escucharlas. En mí se aplica aquello de ‘en casa de herrero cuchillo de palo’.

También le es indiferente aquello de que alguna vez fue visto como un artista que arrancaba gritos de las mujeres, no solo por su voz, sino por su belleza. “No es culpa mía, no le hice caso. Para darle importancia hay que ser algo vacío de espíritu”.

Su mayor vicio, como él lo define, es leer. “Devora” uno o dos libros por semana. Sus favoritos son los de historia antigua, moderna, o contemporánea. También de filosofía y alguna novela para relajarse un poco. “Mi curiosidad me lleva a entender lo que puedo y lo que no”, dice. 

Otero se presentó el sábado pasado en Guayaquil después de más de 10 años de ausencia. Lo hizo junto a su compatriota Manolo Galván, y otros artistas contemporáneos con él. Cuenta que no siempre va al escenario en grupo, solo cuando se lo piden, y en esta ocasión porque le gustó la idea de regresar a Guayaquil, ciudad que recordaba con afecto y que ha encontrado muy cambiada, “pero, ojo, para mejor”, aclara entre risas. Además, está feliz porque la gente lo ha recibido con mucho afecto.

Salió al escenario con un ojo tapado porque se operó una miopía y se cubrió el ojo para protegerlo del ambiente.

Se queda hasta el 25 de este mes porque antes tiene una presentación en Machala, después regresará a Brasil donde vive desde hace 18 años con su segunda esposa Celeste (la primera fue la modelo y actriz española María José Cantudo). Quiere descansar 45 días, porque ‘no le apetece viajar más tiempo’. Antes de venir a Ecuador estuvo en Perú.

En Brasil vive en una casa de campo, pero está harto de ella. No tiene hijos con su segunda esposa (brasileña), porque cree que los chicos implican a los padres mucha responsabilidad, no así los animales. “Tengo cuatro perros que son familia: padre, madre e hijos, además dos loros que andan libres porque no me gusta encerrarlos”. 

Confiesa que estos años que estuvo lejos de Ecuador se dedicó a componer y grabar nuevos temas, y también a realizar presentaciones en otros lugares del mundo.

Que no ha vuelto a actuar en cine porque no le gusta, prefiere el teatro. Que de sus canciones ha escrito el 50% de las letras y ha grabado 130, pero solo unas 30 se han conocido en Ecuador.

De retirarse del canto dice “para nada. Un lema mío es: Hoy es hoy, mañana es mañana. Creo que es mejor no preocuparse de lo que ocurra cada día”.

Manolo, su hijo con Cantudo, tiene 34 años, dirige teatro y son pocas las veces que se ven. La última fue hace dos meses cuando lo visitó en España. De María José Cantudo no tiene noticias, ni le interesa. No le ‘apetece verla’. Otero no quiere ni tiene tiempo para complicarse la vida, lo consume el hoy, el aquí y ahora.





sábado, 5 de enero de 2013

EL RECUERO DE MANOLO OTERO EN QUITO

MANOLO OTERO ES RECORDADO EN QUITO

Manolo Otero tenía una particularidad en el preciso instante en el que interpretaba un tema musical. Su voz comenzaba con una tonalidad grave y a los pocos segundos terminaba en una especie de susurro. Esa característica se destaca en el tema "Todo el tiempo del mundo", nombre que también lleva el álbum de Otero de 1974. En esta interpretación, el madrileño enciende su voz poderosa al inicio de cada verso. Pero ese tono enérgico se apaga al pronunciar frases como “te quiero...sí...te quiero” o “tengo todo el tiempo”. El timbre de voz y el manejo de ese susurro en la declamación y canto llevaron al éxito a Otero. Así lo considera Gabriel Espinosa de los Monteros, locutor radial. Este radiodifusor dice que esa cualidad en la voz de Otero lo convirtió en un cantante romántico importante en la década de los setenta. Alrededor de 1996, Espinosa de los Monteros tuvo como invitado al intérprete madrileño. En ese entonces tenía su programa ‘Compartiendo’ en Radio Colón. Allí fue adonde llegó el cantante, en un especial radial que duró tres días. Este ibarreño, quien ahora trabaja en Radio Gitana, recuerda que los oyentes fueron a la emisora, sobre todo las mujeres. Otro de los aspectos que Espinosa de los Monteros recuerda de Otero es su faceta como actor. El español actuó, según este locutor, junto al cantante Enrique Guzmán en una comedia titulada ‘Una Eva y dos Adanes’. En ese trabajo, los dos se vistieron de mujeres para interpretar sus papeles. Otero también llevó su voz y su atractivo a montajes teatrales como ‘Los Tarantos’, ‘Madre coraje’ o ‘Muralla china’. En cuanto a películas, los títulos más destacados son ‘Mi querida señorita’ y ‘Del amor y otras soledades’. El artista también fue el centro de atención en el mundo del espectáculo por su matrimonio con la actriz española María José Cantudo. La relación duró cinco años (1973-1978) y tuvieron un hijo al que llamaron Manuel. En Radio Ecuashyri, en el espacio ‘Viejitos y juntitos’, casi siempre se ponen los temas de Manolo Otero. Ese segmento se transmite cada hora, con una duración de dos canciones, de lunes a domingo, y allí se escuchan temas del recuerdo. Esto lo explica el locutor del programa ‘Fantasía de voces’, Rembrandt Endara. Endara dice que se hizo un especial sobre el artista español el pasado jueves en la tarde, en el programa ‘Al final de la tarde’ y el viernes en la mañana, en ‘Variaditos de Ecuashyri’. Este locutor quiteño dice que esos días la gente llamó a pedir temas de Otero. Algunos oyentes contaban que se habían casado por la música del español. Otros radioescuchas, en cambio, solicitaban canciones con las que se habían reconciliado con sus parejas. Entre esos temas estaba el título ‘Vuelvo a ti’, trabajo musical donde Otero impregnó la cualidad artística de su voz grave y susurrante.

Tomado de: Diario EL COMERCIO, de Ecuador


ENTREVISTA A MANOLO OTERO (1976)

MANOLO OTERO: "NO CREO QUE MI BOOM VUELVA A REPETIRSE"


Manolo Otero ha subido como la espuma. Ha sido uno de los cantantes que más rápidamente ha conseguido triunfar, y con una sola canción. Él ya era actor de teatro, en el cual no llegó a ser una gran figura como ahora lo es en la música. Es decir, que no pasaba de ese plano en el que están enquistados, no voy a decir los grandes cerebros de nuestra escena, sino algún que otro cn cualidades para llegar a ser una gran figura.

Recientemente se ha estrenado la segunda parte de la película "El libro del buen amor", que interpreta esta vez Manolo Otero, y cuya primera parte, a pesar de los augurios, ha triunfado de forma rotunda entre el público.

-Manolo, acaba de de estrenarse esta primera película que haces como intérprete principal. ¿Te han ofrecido más películas?

-Me han ofrecido varias. En un mes, el rodaje de tres. Pero no puedo aceptarlas por razones diversas. Unas, porque no me pagan lo que pido; otras, porque el guión no me gusta, que suele ser la regla general. Y también porque las fechas no me concuerdan con las que tengo firmadas para hacer galas.

-¿Te han ofrecido alguna película musical?

-No, ninguna.


-Hablemos de tu música, de tus discos. ¿Crees que este nuevo disco que va a salir, "Bella Mujer", va a tener el mismo impacto que tuvo tu primer disco?


-No. Porque "Todo el tiempo del mundo", sólo hay uno. Como para otros cantantes ha habido su canción y su momento. Y es que para los cantantes que nos dedicamos a esto, éxitos a nivel nacional sólo hay uno, o con mucha suerte, dos. Porque no es ya solamente el público que nos sigue, sino todo el público el que lo compra. Por eso creo, ¡ojalá me equivoque!, que "Todo el tiempo del mundo" solo habrá uno. Que los demás discos se vendan, unos más que otros, eso si; espero que si. Pero no confío que tenga otro bombazo.

-¿Tu crees que te perjudicó haber sido lanzado con ese "bombazo"?

-No. Por supuesto que no. Me alegro de haber salido con una canción que ha sido un impacto nacional y, luego, que los otros discos sean, por lo menos, temas populares que lleguen a las listas a unos números importantes. Porque no se pretende ni se puede pretender nunca ser siempre el número uno. Van a sonar todos los discos que he sacado, porque más o menos están cuidados y están dirigidos a un público y, por lo tanto, sonarán; serán populares y ya está. ¿Que de pronto sale otro impacto como el primer disco?, pues mejor que mejor.

-¿Te ayudó en este aspecto la radio?

-¿La novela? No. Yo ayudé más a la novela. Novelas hay muchas. Hace veinte o treinta años que se emiten novelas por la radio. Entonces esta novela que yo protagonicé comenzó a escucharse cuando "Todo el tiempo del mundo" tomó auge en la audición. La gente comenzó a decir que Manolo Otero, que interpretaba también esa canción trabajaba también en "Lucecita". Y las chicas comenzaron a escucharla, y las madres. Y hubo una especie de "boom" hacia la novela "Lucecita". Y no lo digo porque yo lo crea, sino porque me lo han dicho ellas. Si me han mentido, eso es cosa suya.

-¿No cobraste más dinero por eso?

-No. Primeramente, porque la radio es una cosa que me gusta y me divierte, y creo que es un buen método y una buena escuela para un actor. No me arrepiento de haberlo hecho.


-¿Harás nuevamente teatro?


-No tengo tiempo ni para hacer cine, imagínate teatro, que tendría que estar ensayando durante dos meses y luego estar haciendo una función durante tres o cuatro meses.

-¿Cuántos discos tienes en la calle?

-Tengo un "Long-Play" y medio. Uno que está en la calle y otro que va a salir de un momento a otro. El primer LP no me gusta. Te lo digo antes de que me lo preguntes. Porque fue muy rápido, aparte de que tengo la dificultad de que grabando soy muy malo. Estoy muy frío y no sé cómo voy a hacer las cosas. Estoy pendiente de si están todas las cosas bien; si me adelanto o me atraso. Esto queda frío y mecánico. No me gusta grabar. Cada vez que tengo que entrar en un estudio para mí es un suplicio.

-¿Te ayudan mucho tus fans?

-Tengo tres clubes de fans en Madrid, Barcelona y Bilbao. Esos al menos que yo conozca. Pero no creas que son todas jovencitas quinceañeras. Son chicas de veinte y veintidós años. Incluso hay señoras que han cumplido los sesenta años. Y no creas que me quieren por mi físico. Son fans de Manolo Otero porque si.


CARLOS GALINDO
Tomado de: Diario ABC España. 20 de mayo de 1976.

SOBRE MANOLO OTERO (2011)

Tomado de: Diario ABC España, 5 de junio de 2011


MANOLO OTERO Y SU DISCRETA VIDA BRASILEÑA

Una vida lejos de los flashes y de los reflectores que le iluminaron casi toda la vida. Manolo Otero vivía discretamente, retirado en una casa de campo en Indaiatuba, a 80 kilómetros de Sao Paulo, rodeado por perros y papagayos. "Si pudiese tendría un zoológico", solía decir. Con el pasar del tiempo Manolo había decidido estar más cerca de los animales que de las personas, tanto que cambiaba la palabra "bestialidad" por "humanidad" para definir la crueldad de los hombres. "Los animales no son capaces de hacer las cosas que hacen los humanos", decía.

Rodeado por cuatro perros, pájaros y aves exóticas, Otero tenía una predilección por su loro Guillermo, que al contrario que él, no soportaba a las mujeres, con excepción de su madre. El celoso Guillermo cantaba el himno del Real Madrid y le llenaba de orgullo cuando recibía visitas.

Desde esa casa, a la que llegó en el año 2001, Otero sólo salía para ir a Madrid, a encontrar a su hijo Manolo y a su madre, que falleció en diciembre, y para cantar en giras por Sudamérica y por el interior del Brasil marcadas por su esposa y agente, Celeste Ferreira, muchas veces benéficas. "Vivo más en aeropuertos y aviones", bromeaba. Por donde pasaba, delgado, elegante y seductor, Manolo Otero arrancaba aplausos entre un público de nostálgicos de sus antiguos éxitos. 

"Era muy carismático, a veces incluso si estaba con gripe o cansado, recibía a mucha gente que quería una foto o un autógrafo", comenta el músico brasileño Felipe Ávila, que lo recuerda también como un gran jugador de ajedrez y un admirador cautivo de Elvis Presley.

Los otros deleites de Manolo en Brasil eran la lectura y los puros, que sólo podían ser Cohiba, Montecristo y los Álvaro, de Canarias. "La buena vida depende de un café, una copa y un puro", era su lema. La muerte de Manolo Otero fue una sorpresa incluso para los brasileños. Muchos ni sabían que el cantante vivía en Brasil.

VERÓNICA GOYZUETA - SAO PAULO

LOS PADRES DE MANOLO OTERO

Tomado de: www.madridiario.es


La muerte del cantante –y ocasional actor- Manolo Otero, ha puesto de manifiesto la ignorancia sobre los actores mayores que no alcanzaron la gloria. En las necrológicas sobre el cantante se ha escrito que su padre era cantante y su madre actriz.

Ni un nombre. El padre era Manuel Otero. La madre, Amelia Aparicio y había desaparecido unos meses antes. La actriz Amelia Aparicio llevaba más de veinte años retirada de los escenarios, tras haber participado en los grandes éxitos de Lina Morgan. Fue una eficaz “característica” capaz de aguantar la arrolladora personalidad de Lina sobre las tablas. Juntas representaron “Pura Metalúrgica”, “La Marina de llama” y, sobre todo, “Vaya par de gemelas”, el gran acontecimiento de taquilla desde su estreno en 1981 y record de espectadores en cada pase por televisión. Dando vida a la madre de la desdoblada Lina, Amelia debía aguantar el tipo con todas las ocurrencias de la popular actriz madrileña.

Su presencia en el teatro madrileño comenzó a ser regular en los años cincuenta, tanto en la revista como en la comedia humorística. Debutó junto a un juvenil Ismael Merlo. Pero fue en el género frívolo donde tuvo mayor hueco, siempre por detrás de las vedettes. Ella fue un eficaz soporte de cuantas estrellas tuvo a su lado: Pepe Bárcenas, Garisa, Zori y Santos, Maruja Boldoba o Godá. Sin embargo el cine la ignoró y apenas figura en media docena de títulos.

Se casó con el barítono Manuel Otero, durante algunos años figura estable en la compañía del teatro Ruzafa valenciano, con la que estrenó “Golondrina de Madrid” (1944), en el Calderón. Con su esposa, y con Raquel Daina como estrella, hizo después algunas revistas: “A lo tonto, a lo tonto” (1955), “¡Ay que loca!” (1957), con Gracia Imperio.

Como en otros casos, Amelia Aparicio recuperó notoriedad tras el triunfo musical de su hijo, Manolo Otero. El año 1974 consiguió un gran éxito con el tema “Todo el tiempo del mundo”. Tras él, intentó alguna aventura escénica, como el musical “Sugar”, junto al astro mexicano Enrique Guzmán. También aprovechó el momento, y su físico, para rodar alguna película de “destape”. Su madre siguió apareciendo en los escenarios junto a Lina Morgan. “Sí al amor” (1986) y “El último tranvía” (1990) fueron sus últimos trabajos grabados, como otras producciones de Lina, para televisión. Después se retiró definitivamente y se marchó a Brasil a vivir con su hijo Manuel, fallecido el 1 de junio último.

Todos triunfaban en el teatro de La Latina en la compañía de Lina. Amelia y Anne Marie fueron compañeras durante más de veinte años, desde que coincidieron en el teatro Alcázar en la compañía de Zori y Santos.
Amelia Aparicio nació en Cuenca en febrero de 1921 y falleció en Sao Paulo (Brasil) en diciembre de 2010.

A continuación, un breve artículo sobre Amelia Aparicio tomado del diario ABC de España, del 21 de didiembre de 1989.

AMELIA APARICIO, QUINCE AÑOS CON LINA MORGAN


Para Amelia Aparicio los años no pasan tan en balde como para el resto de la gente. Dentro de poco celebrará sus bodas de oro con el teatro y, a la vez, cumplirá quince años como primera actriz de la compañía de Lina Morgan. Mujer del barítono Manuel Otero y madre del cantante Manolo Otero, Amelia es una de las responsables de que el teatro La Latina se llene de aplausos todos los días por su labor en la obra "El Último Tranvía". En la imagen, Amelia Aparicio y Lina Morgan,





MANOLO OTERO Y SARA MONTIEL (1984)


SARA MONTIEL: "OS GUSTE O NO OS GUSTE, YO SOY ARTISTA..."



Sara Montiel llevaba unos anillos tan gordos que apenas si se le veían los dedos de las manos; Olga Guillot iba de negro y Celia Gámez de rojo y blanco: rojo el traje y blanca la capa de zorros blancos. A su lado, Manolo Otero parecía un nieto ilustre. Me imagino que las lenguas de triple filo y de la madrugada comenzarán a hacer chistes basados en la edad de los insignes artistas, pero no voy a caer yo en esa fácil trampa; cuando es tan fácil no apetece. Digamos que Sara, Olga, Celia, Manolo, junto a Pepe Tous y Jose Luis López, empresarios, ofrecían una cena en el café de Viana (marco del todo adecuado para el evento) para presentar a la prensa la obra que próximamente, quizá el día 1 de octubre, estarán presentando en el remozado teatro de La Latina: "Nostalgia".

-Para los que amamos el espectáculo, para los artistas (comenzó diciendo Sara), es siempre grato presentar un nuevo espectáculo. Porque os guste o no os guste, yo soy una artista, una artista como la copa de un pino. Y me gusta rodearme de lo mejor. Yo soñaba con estar con ellos en escena, con Celia, con Olga, con Manolo, y ya lo he conseguido... Ellos os cantarán las canciones de siempre y yo haré alguna que otra locura manchega. Si, vamos a hacer muchas locuras, porque no somos gentes normales; si fuésemos normales, estaríamos hablando con Morán.

-¿Fecha para el estreno?

-Depende del tapizado.

-¡Ah! ¿es que os van a tapizar?

-No, hombre; me refiero a los decorados, a la tapicería de las butacas, etcétera.

Las tres estrellas llegaron al restaurante en una elegante "limousine", un Chrysler Imperial que Pepe Tous compró y que, según el historial que le vendieron, fue regalado por el general De Gaulle a Franco hace unos veinte años:

-Como era muy gris y triste por dentro (me dice Pepe), Sara lo convirtió en una especie de discoteca.

Manolo Otero será el galán de la función, y también cantará sus viejos éxitos. Junto a él, en la cena, Eddy Cano, su encantadora y colombiana compañera, una mujer que llamaba poderosamente la atención por su hermosura, altura y elegancia. Siete años lleva ya Manolo fuera de España. Yo siempre me había preguntado por qué se nos fue...

-Es muy sencillo. España es una mujer que no he podido conquistar. Aquí decían que no era actor cuando actuaba, y cuando cantaba, que en vez de cantar, susurraba. Corría el peligro de caer en la mediocridad. Por eso me fui. Y no voy a decir que soy el amo de Brasil, donde hay muchos y muy buenos cantantes, sino que he tenido allí un éxito notable que me permite volver y seguir viviendo allí, además cantando en español.

-¿Y esto de ahora?

-Un paréntesis. Me encanta poder hacer este espectáculo. Luego volveré a América. Pero ahora, ya te digo, estoy muy satisfecho de que se hayan acordado de mi para este "show", y como siempre se está empezando, estoy seguro de que voy a aprender mucho trabajando con las tres, con Sara, Celia y Olga. Y hay otra ventaja, en esta ocasión: que difícilmente me podrán inventar un idilio con alguna de mis compañeras de trabajo.

AMILIBIA
Tomado de: ABC España. Lunes, 24 de septiembre de 1984.


MANOLO OTERO EN "NOSTALGIA" (1984)


CUATRO VOCES PARA LA "NOSTALGIA"

Como alguien ha debido decir alguna vez, la vida es como la letra de un bolero al que las circunstancias van poniendo la música. Embarcados en el galeón de la nostalgia y con los nardos "apoyaos" en la cadera, Sara Montiel, Celia Gámez, Olga Guillot y Manolo Otero (que aparecen sobre estas lineas) se presentan en el remozado teatro de La Latina con un espectáculo que se llama precisamente así, "Nostalgia". Saritisima, capitana de este "gran show internacional", exhibe morbideces y fumando espera, además de marcarse con la gran Celia el el florido y famoso tema que transcurre por la calle de Alcalá. Celia Gámez ha querido despedirse del público madrileño como lo que es, una reina, la soberana de un país que no tiene fronteras. Pues si, lo han adivinado, hablamos, como no, de la nostalgia.

Tomado de: ABC España, Octubre 1 de 1984.