sábado, 5 de enero de 2013

MANOLO OTERO Y SARA MONTIEL (1984)


SARA MONTIEL: "OS GUSTE O NO OS GUSTE, YO SOY ARTISTA..."



Sara Montiel llevaba unos anillos tan gordos que apenas si se le veían los dedos de las manos; Olga Guillot iba de negro y Celia Gámez de rojo y blanco: rojo el traje y blanca la capa de zorros blancos. A su lado, Manolo Otero parecía un nieto ilustre. Me imagino que las lenguas de triple filo y de la madrugada comenzarán a hacer chistes basados en la edad de los insignes artistas, pero no voy a caer yo en esa fácil trampa; cuando es tan fácil no apetece. Digamos que Sara, Olga, Celia, Manolo, junto a Pepe Tous y Jose Luis López, empresarios, ofrecían una cena en el café de Viana (marco del todo adecuado para el evento) para presentar a la prensa la obra que próximamente, quizá el día 1 de octubre, estarán presentando en el remozado teatro de La Latina: "Nostalgia".

-Para los que amamos el espectáculo, para los artistas (comenzó diciendo Sara), es siempre grato presentar un nuevo espectáculo. Porque os guste o no os guste, yo soy una artista, una artista como la copa de un pino. Y me gusta rodearme de lo mejor. Yo soñaba con estar con ellos en escena, con Celia, con Olga, con Manolo, y ya lo he conseguido... Ellos os cantarán las canciones de siempre y yo haré alguna que otra locura manchega. Si, vamos a hacer muchas locuras, porque no somos gentes normales; si fuésemos normales, estaríamos hablando con Morán.

-¿Fecha para el estreno?

-Depende del tapizado.

-¡Ah! ¿es que os van a tapizar?

-No, hombre; me refiero a los decorados, a la tapicería de las butacas, etcétera.

Las tres estrellas llegaron al restaurante en una elegante "limousine", un Chrysler Imperial que Pepe Tous compró y que, según el historial que le vendieron, fue regalado por el general De Gaulle a Franco hace unos veinte años:

-Como era muy gris y triste por dentro (me dice Pepe), Sara lo convirtió en una especie de discoteca.

Manolo Otero será el galán de la función, y también cantará sus viejos éxitos. Junto a él, en la cena, Eddy Cano, su encantadora y colombiana compañera, una mujer que llamaba poderosamente la atención por su hermosura, altura y elegancia. Siete años lleva ya Manolo fuera de España. Yo siempre me había preguntado por qué se nos fue...

-Es muy sencillo. España es una mujer que no he podido conquistar. Aquí decían que no era actor cuando actuaba, y cuando cantaba, que en vez de cantar, susurraba. Corría el peligro de caer en la mediocridad. Por eso me fui. Y no voy a decir que soy el amo de Brasil, donde hay muchos y muy buenos cantantes, sino que he tenido allí un éxito notable que me permite volver y seguir viviendo allí, además cantando en español.

-¿Y esto de ahora?

-Un paréntesis. Me encanta poder hacer este espectáculo. Luego volveré a América. Pero ahora, ya te digo, estoy muy satisfecho de que se hayan acordado de mi para este "show", y como siempre se está empezando, estoy seguro de que voy a aprender mucho trabajando con las tres, con Sara, Celia y Olga. Y hay otra ventaja, en esta ocasión: que difícilmente me podrán inventar un idilio con alguna de mis compañeras de trabajo.

AMILIBIA
Tomado de: ABC España. Lunes, 24 de septiembre de 1984.


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