miércoles, 9 de enero de 2013

EL RECUERDO DE MANOLO OTERO EN GUAYAQUIL


CANTANTE ESPAÑOL HABLA DE SU VIDA Y DE LO QUE LE LLENA

Le gusta cantar, pero no oír sus canciones fuera del escenario a menos que deba repasar la letra. Ama los animales y su gran pasión es leer.

Al cantautor español Manolo Otero (60 años) es poco lo que le gusta de la vida: los animales, la lectura, presentarse en público y ver que la gente lo recuerda, pese a que han pasado 33 años desde que saltó a la fama con su éxito Todo el tiempo del mundo, que a punta de palabras declamaba casi con desesperación el amor y la pasión que entre sábanas vivió con su amada.

Entre lo que no le apetece, como él dice, está ver televisión, oír radio o escuchar sus canciones. Solo lo hace (sus temas) cuando tiene que recordar la letra de alguna para después interpretarla. “Grabarlas es una pesadez y también luego escucharlas. En mí se aplica aquello de ‘en casa de herrero cuchillo de palo’.

También le es indiferente aquello de que alguna vez fue visto como un artista que arrancaba gritos de las mujeres, no solo por su voz, sino por su belleza. “No es culpa mía, no le hice caso. Para darle importancia hay que ser algo vacío de espíritu”.

Su mayor vicio, como él lo define, es leer. “Devora” uno o dos libros por semana. Sus favoritos son los de historia antigua, moderna, o contemporánea. También de filosofía y alguna novela para relajarse un poco. “Mi curiosidad me lleva a entender lo que puedo y lo que no”, dice. 

Otero se presentó el sábado pasado en Guayaquil después de más de 10 años de ausencia. Lo hizo junto a su compatriota Manolo Galván, y otros artistas contemporáneos con él. Cuenta que no siempre va al escenario en grupo, solo cuando se lo piden, y en esta ocasión porque le gustó la idea de regresar a Guayaquil, ciudad que recordaba con afecto y que ha encontrado muy cambiada, “pero, ojo, para mejor”, aclara entre risas. Además, está feliz porque la gente lo ha recibido con mucho afecto.

Salió al escenario con un ojo tapado porque se operó una miopía y se cubrió el ojo para protegerlo del ambiente.

Se queda hasta el 25 de este mes porque antes tiene una presentación en Machala, después regresará a Brasil donde vive desde hace 18 años con su segunda esposa Celeste (la primera fue la modelo y actriz española María José Cantudo). Quiere descansar 45 días, porque ‘no le apetece viajar más tiempo’. Antes de venir a Ecuador estuvo en Perú.

En Brasil vive en una casa de campo, pero está harto de ella. No tiene hijos con su segunda esposa (brasileña), porque cree que los chicos implican a los padres mucha responsabilidad, no así los animales. “Tengo cuatro perros que son familia: padre, madre e hijos, además dos loros que andan libres porque no me gusta encerrarlos”. 

Confiesa que estos años que estuvo lejos de Ecuador se dedicó a componer y grabar nuevos temas, y también a realizar presentaciones en otros lugares del mundo.

Que no ha vuelto a actuar en cine porque no le gusta, prefiere el teatro. Que de sus canciones ha escrito el 50% de las letras y ha grabado 130, pero solo unas 30 se han conocido en Ecuador.

De retirarse del canto dice “para nada. Un lema mío es: Hoy es hoy, mañana es mañana. Creo que es mejor no preocuparse de lo que ocurra cada día”.

Manolo, su hijo con Cantudo, tiene 34 años, dirige teatro y son pocas las veces que se ven. La última fue hace dos meses cuando lo visitó en España. De María José Cantudo no tiene noticias, ni le interesa. No le ‘apetece verla’. Otero no quiere ni tiene tiempo para complicarse la vida, lo consume el hoy, el aquí y ahora.





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